Qué suerte tienen los dosnostiarras de vivir en una ciudad tan bonita. Y los de Bilbao de vivir tan cerca (yo es que tengo que tirar pa mi tierra, ja,ja..) Bueno, en serio. No me canso de ir a San Sebastian, pasear por sus playas. Tomarme un marianito en la plaza de la Brecha, un pincho en cualquier lugar (todos son impresionantes) y un cafecito en el Boulevard después de montar a los niños en el tio vivo.
Siempre que voy, como ayer, encuentro algún rincón nuevo. Todos son entrañables, históricos o innovadores, pero ninguno me deja indiferente y siempre vuelvo a casa con la idea de planificar otra excursión.
La verdad es que desde Vitoria es toda una excursión, por la duración del viaje pero también por los paisajes que vamos encontrando, las montañas, los valles, el mundo rural que aún sobrevive (y menos mal que lo hace) en medio el siglo XXI. Eso sí, el trayecto merece la pena. El olor del Mar, los surfistas cogiendo olas en Zurriola, el fabuloso Kursaal, los paseantes de La Concha, que van parándose a cada espectaculo de calle y la Paz de Ondarreta.
Ayer tocó Acuarium, que ahora está en obras (el museo naval ya no está en el mismo edificio). Eso sí, el precio no ha bajado. Pero merece la pena volver a ir a visitar a los tiburones, y ver sus curiosos huevos que parecen vainas de leguminosas.
Antes del paseo habíamos encontrado un rincón para comer. Los pintxos están muy bien pero mis antepasados eran pastores, labradores y cocineras y eso se lleva en los genes. Hay que comer primero, segundo, postre, cafe y licor de hierbas. Es en este momento, en el que me doy cuenta que mis antepasados quemaban todo con la güadaña y a mi me está saliendo un rollo por aqui, por la cintura….
Nos gustó un comedor “El caserio” en la calle San Jerónimo, con entrada por la Constitución y doy fé que olía como la cocina de mi amama en Barrika, a chapa de leña. Era un comedor pequeño, con la cocina abierta a él, donde pasamos un rato muy agradable.
Vivimos un día estupendo ajenos a las bombas, los secuestros, los incencios. Pero hoy es Lunes y volvemos a recibir la información que sucede en el mundo. Ayer vivíamos en la ignorancia.